... se me olvidaba!
No puedo evitar pensar que me encantaría escribir tan bien, tan bien, que todos los que me leyeran no tuvieran más remedio que escribir en mi propio cuaderno, para así continuar contando lo que a mi me gustaría leer, y encadenar una historia con otra, hasta que la historia de mi vida fuese realmente preciosa.
