Después de 17 años la historia se repite. Resulta que él no apuesta por mi al 100% y cuancdo me quejo... he destrozado su vida, no duerme por las noches, le estoy haciendo daño donde más le duele...
y es que, QUÉ TENDRÍA QUE HACER YO PARA QUE ENTENDIESE QUE ME HA HECHO DAÑO?
Para alguien como él es muy fácil preguntar qué tiene que hacer para cambiar las cosas, o cómo debe actuar para que yo sea más feliz. Pero, si no pudo antes, ¿por qué va a poder ahora? y si puede ahora ¿por qué no pudo antes?.
A lo mejor es que no le quiero -como él dice- y me cuesta reconocerlo.

A esta conclusión y otras más parecidas me ha hecho llegar hace unos minutos después de comer en un restaurante de aquí al lado. Estoy triste, dolida... y resulta que ahora me siento la mujer más mala del mundo mundial porque no duerme por mi culpa.