EL ARTE DE SOBREVIVIR SIN EL
El 4 de septiembre nos encontramos, con nervios, con alegria, con miedo...¿por qué tenía miedo? ¿es que yo ya podía intuir algo?. Dos días más tarde en el restaurante de chicas ledije que ya era definitivo que no podíamos seguir. En el momento en que nuestra relación dejó de ser invisible, nada podía ser igual. Es que tengo que cruzar el mundo para sentirme anonima?, pues si. Como no puedo, esto se acabó.
Desde entonces hasta hoy, ni un solo día, ni uno solo me ha faltado un mensaje suyo. Me llama, me escribe, me dice que me quiere, me desea, soy maravillosa, soy esto y lo otro. A veces estoy impasible, otras veces le extraño con locura, pero curiosamente mi mente ha sabido situarme en un punto en el que siento paz y eso me da sosiego.
Hoy hemos discutido. Mala señal, si no quiero nada con él porque no puede ser, ¿esta discusión no será síntoma de que la relación subsiste?
